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Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres
La pandemia de COVID-19 bien podría ser la prueba final que necesitábamos para entender que vivimos en un periodo en el que nuestras acciones e inacciones han llevado al planeta más allá de los límites. Debemos poner la resiliencia en el corazón de la recuperación.
Todos necesitamos estrategias de RRD
Pandemias
COVID-19 ha mostrado al mundo la importancia de incluir amenazas biológicas en las estrategias nacionales o locales de reducción del riesgo de desastres. La planificación de escenarios puede hacer una gran diferencia al momento de salvar vidas.
Climas extremos
Los eventos producidos por climas extremos se han duplicado durante la emergencia climática y desplazan un promedio de 25 millones de personas al año. La buena planificación es vital para enfrentar este reto.
Inundaciones
Más personas son desplazadas por inundaciones que por cualquier otra amenaza natural. Planificar para eventos de este tipo debe incluir sistemas de alerta temprana y regulaciones para el uso de tierra y de construcción.
Terremotos y tsunamis
Solo las pandemias matan más que los terremotos y los tsunamis. Alertas tempranas y planificación informada por el riesgo aplicada a la insfraestructura critica es clave en la exposición a esta amenaza.
Sequías
El riesgo es sistémico y complejo. Planificar para sequías, olas de calor e incendios puede reducir el riesgo de estas amenazas y acelerar el proceso de adaptación al calentamiento global.
Pobreza
La pobreza es uno de los principales factores de riesgo de desastres, principalmente porque cerca de mil millones de personas viven en barrios urbanos marginales. Las comunidades y los países con menos ingresos son los que sufren más ante los desastres.



